jueves, 1 de enero de 2009

BIOGRAFIA DE LOS 5 HEROES CUBANOS

BIOGRAFIA DE RAMÓN LABAÑINO SALAZAR
Ramón Labañino Salazar nació en La Habana el 9 de junio de 1963. Pionero, militante de la Unión de Jóvenes Comunistas , activo participante en las escuelas al campo, dirigente estudiantil en el preuniversitario Manolito Aguiar, de Marianao.

Licenciado en Economía, con Título de Oro en la Universidad de La Habana. Está casado con Elizabeth Palmeiro Casado. Tiene tres hijas, Aily, 13 años fruto de su primer matrimonio, y Laura y Lisbet (nueve y cinco años, respectivamente) las más pequeñas.

Ramón, es uno de los cinco jóvenes cubanos apresados en Miami en septiembre de 1998, acusados de poner supuestamente en peligro la seguridad nacional estadounidense y fue condenado a cadena perpetua y trasladado a una cárcel en Loreto, Pennsilvania, luego de un amañado juicio en La Florida.

La suya es una casa común de la barriada de El Vedado, pequeña y acogedora, y su esposa, Elizabeth Palmeiro recuerda la agitada pero feliz vida familiar, en la estrecha sala del apartamento, rodeados de fotos de ella con Ramón, de las niñas en diferentes actos públicos relacionados con el padre, una bandera cubana, flores y sencillos adornos.

Con emoción habló también de los años que pasó sola, sus embarazos, de la vida complicada de su compañero, sumido en un trabajo que ella desconocía, y confiesa que después de 27 meses sin saber de él, la sorprendió la noticia de la detención y las características de las labores que él realizaba.

Elizabeth, con una gran elocuencia, describió en detalle al esposo ausente a quien considera un hombre inmenso. "Después de 12 años de relaciones con él, me pareció que lo descubrí de nuevo cuando me enteré que estaba arrestado, yo recuerdo aquellos momentos, se descubrió ante mí como una persona increíble, me casé con mucho amor, pero después que todo sucedió, me enamoré‚ más de él".

Durante la conversación, Elizabeth reafirmó enérgicamente la inocencia de su esposo quien -dijo- fue víctima de un proceso lleno de suciedades, bajezas y malas jugadas de la fiscalía, presionada por el pequeño grupo de mafiosos de Miami: la extrema derecha anticubana.

"En las vistas de sentencia en que estuve presente, sólo en dos, me di cuenta de qué nosotros tenemos que mantener la fortaleza de la Revolución, porque si esa gente de Miami algún día pone los pies en este país más nunca volveremos a ser lo que somos, tienen tanto odio, tanto rencor hacia todas las conquistas de la Revolución, que serían capaces de cometer cualquier atrocidad".

“Yo no pude asistir a la vista de sentencia contra Ramón porque la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana me pospuso la visa argumentando que no existían elementos de peso, motivos realmente humanos para que fuera allá, sin tener en cuenta que la mamá de Ramón falleció y yo soy su familiar más cercano”, nos explicó con indignación al recordar el momento.

Continuamos la entrevista en la reducida sala, cuyas paredes, casi desprovistas de adornos, destacan la sencillez de esta persona, compañera en la vida de un hombre que recibió a finales del 2001 la distinción de Héroe de la República de Cuba y graduado en Economía en la Universidad de La Habana.

Elizabeth se confiesa asombrada de la jovialidad que mantiene Ramón, a pesar de estos duros momentos, siempre interesado por las niñas, por su educación en la cual siempre ella mantiene presente la figura del padre, a quien describe como ejemplar con las pequeñas.

Mientras, Laura, la hija mayor, rubia y de ojos rasgados igual que Ramón, trae algunos de los dibujos que siempre envía a su padre y la pequeña Lizbeth, permanecía en un cuarto y disfrutaba de los programas infantiles de la televisión.

Con añoranza enumera las preferencias de su esposo, de 38 años, quien disfruta practicar artes marciales, le gusta la música pero no es un gran bailador, ir al teatro, al cine y disfruta de las canciones de los cubanos Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Vicente Feliú.

LA MISION

El caso de Ramón Labañino, como el de los otros cuatro cubanos detenidos en Miami acusados de atentar contra la seguridad nacional de Estados Unidos, entre otros cargos, es otra vendetta política de Washington contra la revolución cubana.

Randy Alonso, miembro del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC), afirmo ante los delegados al II Encuentro Juvenil Cuba-EEUU que los cinco cubanos presos como terribles espías en las cárceles estadounidenses sólo tenían la misión de recopilar información sobre los planes terroristas de los grupos anticubanos que operan desde la Florida.

Expuso que para entender la misión que realizaron en territorio estadounidense era preciso analizar la indiferencia de los distintos gobiernos norteamericanos con respecto a las denuncias de planes criminales contra la Isla.

Los ataques y acciones terroristas contra Cuba desde 1959 --año del Triunfo de la Revolución- causaron la muerte a más de tres mil cubanos y lesiones a otro numero similar, así como pérdidas materiales calculadas en unos 100 mil millones de dólares, añadió.

Alonso, quien además conduce un espacio televisivo sobre temas de interés de primer orden para la sociedad cubana, detalló las circunstancias en que fueron arrestados los cinco cubanos en septiembre de 1998 y denunció que el juicio "político y manipulado" fue más bien contra la Revolución cubana.

Ese año 1998, agregó el dirigente juvenil, en una audiencia del Pentágono se dijo que Cuba no constituía una amenaza para Estados Unidos, e incluso el llamado zar antidrogas (Barry) McCafrey aseguró que la nación caribeña tampoco era punto para el narcotráfico debido a las acciones gubernamentales para combatir ese flagelo.

Sin embargo, relató Randy, dos meses después (julio de 1998) de que Cuba entregara a Washington pruebas de la actividad terrorista organizada por grupos de ultraderecha radicados en Miami, como la Fundación Nacional Cubano-Americana, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) respondió con el arresto de los cinco cubanos.

De acuerdo con Alonso, el Ministerio del Interior de Cuba entregó abundante material sobre la actividad contrarrevolucionaria organizada y financiada en ese país, así como grabaciones de audio sobre planes similares, gracias en parte a la labor de estos cinco colaboradores arrestados.

Solamente en la década pasada, cuando la Isla atravesaba su peor crisis económica después del triunfo revolucionario de 1959, arreciada con el bloqueo de Washington, lograron detenerse 170 acciones terroristas, incluso planes de atentado contra el presidente Fidel Castro.

Alonso reiteró que los cinco cubanos detenidos en Miami, tres de los cuales fueron condenados a cadena perpetua, si recopilaron información sobre el terrorismo hacia su país, pero nunca atentaron contra la seguridad nacional estadounidense porque, además, no tenían acceso a información clasificada.

"Ellos trabajaban y vivían como podían, no recibían un salario millonario, ni tuvieron acceso a programas estratégicos de ese país", afirmó el dirigente juvenil.

ACUSACIÓN

La primera acusación que presentó la fiscalía fue de sólo 9 páginas, donde apenas hay referencias a hechos, y predominan los adjetivos y los calificativos. Fue una maniobra para ganar tiempo hasta que se presenta una segunda acusación, en mayo de 1999, ocho meses después de la detención. Es entonces cuando se presentó el cargo de conspiración para asesinar, basado en la supuesta relación de uno de los acusados, Gerardo, en el derribo de las avionetas que violaron el espacio aéreo cubano en febrero de 1996.

Esta acusación, como se conoce, había sido un tema principal de la mafia terrorista y de las campañas escandalosas e incesantes de la prensa de Miami. Esa segunda acusación cuenta ya con 40 páginas, con cargos para abrir el proceso y está un poco más documentada, en la intención de tipificar las supuestas acciones que se han cometido, pero tiene el regusto del cargo que se ha "cocinado" a fuego lento, durante 8 meses, para complacer a los enemigos de Cuba. Con ello han demostrado de modo inobjetable que se está en presencia de un juicio político, claramente amañado y manipulado.

Existen, en resumen, cinco cargos: El primero, la conspiración, que consiste en un acuerdo para cometer delito contra los Estados Unidos o engañar a ese país.

El segundo cargo es el de espionaje, es decir, recopilar información y trasmitirla. Pero, en ese cargo se da por sentado que se trata de una información que concierna a la seguridad de los Estados Unidos o una pretendida colaboración con un gobierno extranjero en perjuicio de los Estados Unidos.

El tercer cargo se trata de conspiración para cometer asesinato. Es la conspiración premeditada un acuerdo para llevar a cabo deliberadamente la muerte de una o varias personas. Este es el cargo que le imputan a Gerardo por el supuesto delito de conspirar en el derribo de las avionetas.

El cuarto cargo es la falsificación de documentos o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales para obtener documentos.

Y el último cargo, más formal que los otros, el de agente extranjero, consistente en actuar como agente de un gobierno extranjero sin ser diplomático ni comunicarlo al Fiscal General de Estados Unidos. De la forma en que está tipificado el delito en el Código Penal norteamericano el delito no está en ser agente extranjero, sino en ser un agente extranjero sin estar identificado.

SANCION Y CARCEL

Ramón Labañino fue condenado a cadena perpetua y 18 años de prisión que cumple en Beaumont, Texas.

El largo, brutal y profundamente injusto encierro no lo ha amedrentado, ni lo debilitaron las torturas y las presiones psicológicas que ha sufrido, o la ausencia de sus familiares y sus amigos, nada doblega su espíritu indomable.

Carente de lo más elemental para organizar sus ideas y plasmarlas por escrito, fue capaz de alzarse sobre la inmundicia que intentaba aplastarlo y hacer un formidable alegato que virtualmente lo convirtió de acusado a acusador.

“Nosotros, que hemos dedicado nuestras vidas a luchar contra el terrorismo, a evitar que actos tan atroces como estos ocurran; que hemos tratado de salvar la vida de seres humanos inocentes no sólo de Cuba, sino del propio Estados Unidos; hoy estamos aquí en esta Sala para que se nos condene precisamente por evitar actos como estos. ¡Esta condena no puede ser más irónica e injusta!”, explicó en ese alegato.

“¿Es que acaso esta "lucha contra el terrorismo" es pura retórica?. No, el sentido común indicaría que no; y es por eso precisamente que hoy nosotros estamos aquí; porque no queremos que nada de esto ocurra en Cuba ni en Estados Unidos, ni en Miami, ni en ninguna parte del mundo. Todo lo que hemos hecho es eso: tratar de salvar la vida de seres humanos inocentes, evitando el terrorismo y evitando una estúpida guerra.” “Con nuestra detención todo lo que se ha pretendido es silenciar la fuente de la información, para que actos terroristas tan graves no se conozcan, y ocultar esta verdad que hoy nos golpea de manera brutal. Así también el FBI se ha confabulado con los mismos terroristas y el ala derecha extremista de Miami para perjudicar y obstaculizar todo tipo de acercamiento y cooperación entre nuestros dos pueblos y gobiernos. Mientras tanto, los criminales están alegremente recorriendo hoy día las calles allá afuera, burlándose de esta Sala. No puede haber una mayor ofensa y mancha para estas autoridades, para esta bandera que preside este local y ese escudo que representa el ideal de la verdadera justicia.” ¡Si por evitar la muerte de seres humanos inocentes, si por defender a nuestros dos países del terrorismo, y evitar una invasión inútil a Cuba es por lo que se me condena hoy, pues bienvenida sea!, exclamó.

Labañino hizo enmudecer al auditorio cuando aseguró ante sus verdugos: “¡Llevaré el uniforme de recluso con el mismo honor y orgullo con que un soldado lleva sus más preciadas insignias!”. “¡Este ha sido un juicio político y, como tal, nosotros somos prisioneros políticos!”

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